El nuevo laboratorio de diagnóstico de covid-19 funcionará en el laboratorio de la División de Laboratorios Veterinarios (Dilave) que se ubica en el Campus Interinstitucional de la Ruta 5, donde también operan una estación experimental del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Sede Tacuarembó de la Universidad de la República (Udelar).

La apertura del centro de diagnóstico, el segundo en el norte del país tras la inauguración, el 30 de marzo, del que funciona en el Laboratorio de Virología Molecular de la sede salteña de la Udelar, es la consecuencia de la coordinación de esfuerzos de la Universidad, el INIA, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), del que depende el Dilave, el Ministerio de Salud Pública y la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE).

En su cuenta de Twitter, el rector de la Udelar, Rodrigo Arim, señaló que “es el segundo laboratorio en el interior del país que aporta el esfuerzo universitario”, recordó que allí “se usarán kits desarrollados por la Universidad y el Institut Pasteur de Montevideo”, al tiempo que comunicó que “15 profesionales que operarán el laboratorio en Tacuarembó” fueron entrenados en el laboratorio de la Sede Salto de la Universidad por el investigador Rodney Colina y su equipo.

El rector también señaló que la concreción de este laboratorio fue posible en virtud de dos procesos: por un lado, “la estrategia de desarrollo de la Universidad en el país, que permite tener docentes muy calificados radicados en Tacuarembó y Salto”; por otro, al “trabajo interinstitucional entre la Udelar, el INIA y el Dilave”. A este respecto, reflexionó que “la colaboración entre las instituciones permite respuestas valiosas para la sociedad”.

Investigadores a la orden

“En el laboratorio de Salto somos todos investigadores y docentes de la Udelar y llevamos procesadas unas 800 muestras”, dice Rodney Colina, investigador que está al frente del Laboratorio de Virología Molecular de Salto, mientras se hace unos minutos durante la visita al laboratorio del rector Rodrigo Arim, del director de ASSE, Leonardo Cipriani, y otras autoridades.

Mientras realizaban esos diagnósticos en Salto, Colina fue contactado para estudiar la posibilidad de instalar un centro de diagnóstico en el Campus de Tacuarembó. “Hace unas tres semanas que estamos trabajando en eso. Entrenamos a los distintos investigadores de las instituciones de Tacuarembó en Salto” relata, y agrega que el nuevo funciona con recursos humanos y equipamiento del INIA, del Dilave y de la Udelar, y cuenta con su dirección técnica “hasta que haya un director técnico local”. También se ha entrenado “personal del Hospital de Tacuarembó que podría sumarse al emprendimiento”.

Mucho se ha dicho acerca de que investigadores de la Udelar están haciendo test diagnósticos. Mientras que la investigación científica supone el desafío de tratar con lo nuevo, el testeo de covid-19 y de cualquier otra enfermedad es una tarea más bien rutinaria.

Para Colina eso “implica un sacrificio muy grande, porque no es un trabajo al que estemos acostumbrados. Nosotros estamos adaptados a la antirrutina. Tenemos proyectos de investigación, en los que avanzamos generando conocimiento, y ahora detuvimos todo eso para pasar a hacer test diagnósticos”.

Rodrigo Arim, Rodney Colina, Leonardo Cipriani e investigadores
Rodrigo Arim, Rodney Colina, Leonardo Cipriani e investigadores

Por otro lado, muchos de los investigadores e investigadoras tienen presupuestos asignados a sus proyectos de investigación, que tienen plazos concretos para su ejecución. “Tenemos períodos para ejecutar nuestros proyectos, con un plan de trabajo, y los fondos deben ser ejecutados a medida que se obtienen productos dentro de ese período”, explica Colina. Esto quiere decir que ofrecerse de forma voluntaria a diagnosticar coronavirus implica para los investigadores no sólo la ejecución de una tarea rutinaria para la que están sobrecalificados, sino también un parate en sus proyectos que podría traer aparejadas complicaciones para obtener los fondos que necesitan.

“Incluso dentro de los proyectos de investigación está la formación de recursos humanos”, agrega Colina. “Por ejemplo, la gente que nosotros estamos tutoreando en sus tesis de maestría y doctorado ha suspendido sus actividades para ponerse también a ayudar en esto”, subraya.

En tiempos de pandemia, muchos hacemos sacrificios. En esto radica el valor de la solidaridad, la cooperación y la riqueza de la vida en sociedad. Que nuestros investigadores e investigadoras dejen todo de lado y ayuden en la tarea del diagnóstico de covid-19 es como tener a Ayrton Senna cambiando neumáticos o a Luis Suárez lavando canilleras. No es cuestión de que necesiten un aplauso todas las noches ni de que estén reclamando conocimiento. Como decía Clemente Estable, con ciencia grande no hay país pequeño. Con investigadoras e investigadores comprometidos, tampoco. Tal vez alcance con dejar de hablar tanto del siglo del conocimiento y empezar a invertir en ellos.

Para escuchar más sobre este nuevo centro de diagnóstico, conversamos con Rodney Colina en la edición de este miércoles de Mezcla en cuarentena

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