No hace falta en tiempos de covid-19 tener que ahondar mucho en por qué es necesario para un país invertir en ciencia e investigación. Sin embargo, tal vez sea necesario hacer notar que los investigadoras e investigadoras que hoy están trabajando contrarreloj para desarrollar kits de diagnóstico, secuenciar los genes del SARS-CoV-2, realizar ensayos clínicos de una vacuna, desarrollando y produciendo ventiladores, tapabocas, equipos de desinfección, aparatos para testeo de coronavirus en aire y superficies, entre tantas cosas, e incluso haciendo ellos mimos los testeos para confirmar los casos en Uruguay, no se generaron de forma instantánea.

Una comunidad científica es algo que se construye en el transcurso del tiempo. Los investigadores e investigadoras son personas que atravesaron toda la educación primaria, la secundaria, que hicieron su grado en la universidad y que, luego, realizaron maestrías, doctorados y posdoctorados. En cada uno de ellos se invirtió un gran capital, tanto humano -horas de docentes y de las instituciones académicas- como económico. Sin inversión y sin una apuesta a mediano y largo plazo no es posible tener una comunidad científica que, cuando queman las papas como en una pandemia, esté allí para poner el hombro.

Sobre esta apuesta de no pensar sólo en lo inmediato hablan los estudiantes del Pedeciba en la carta que dieron a conocer el martes 12 de mayo a la opinión pública.

Invirtiendo en ciencia

“Recientemente, a través del Decreto N°90/020, se aprobó un recorte presupuestal del 15% en los gastos públicos que incluye al presupuesto del Pedeciba. Queremos contarles cómo afectará esta decisión a nuestra formación como investigadores” comienza diciendo la misiva, que ya ha sido firmada por más de 430 estudiantes del plan de promoción de la ciencia y que aún sigue recogiendo adhesiones.

Para presentarse y poner un poco de contexto, señalan que “el Pedeciba incluye al programa de posgrados más antiguo y consolidado del país, que junto con múltiples programas, soportan el desarrollo de nuestro sistema científico”. Reseñan que el Pedeciba, “creado mediante un convenio entre el MEC [Ministerio de Educación y Cultura] y la Udelar [Universidad de la República]” en 1986, “consiste en una red multi e interdisciplinaria que cuenta con más de 1.000 investigadores y 800 estudiantes distribuidos en diferentes centros de todo el país”.

El programa “coordina maestrías y doctorados en las seis áreas que lo componen: biología, química, matemática, física, informática y geociencias”, y dos maestrías interdisciplinarias (bioinformática y nanotecnología). Los estudiantes agregan que “el objetivo del programa es crear y mantener una plataforma científica capaz de apoyar el desarrollo de las ciencias básicas y el desarrollo tecnológico, así como también de sustentar la formación de profesionales de alto nivel en las diversas disciplinas científico-técnicas”.

“El presupuesto dedicado al Pedeciba ha quedado relegado desde el último presupuesto quinquenal (2016-2020), incluso disminuyendo año a año el monto dedicado a gastos ya que debe contemplar los aumentos salariales”, dicen sobre su financiamiento. “En el presupuesto previsto para el año 2020 se asignaría a cada estudiante un monto de $18.000 anuales para invertir en el desarrollo de su posgrado”, agregan, y hay que prestar atención allí a la palabra “anuales”.

Ese presupuesto “se puede destinar a la adquisición de insumos o equipamientos necesarios para el desarrollo de sus tareas de investigación, a la participación en cursos nacionales e internacionales, además de que posibilita la realización de pasantías en otros centros de investigación en el país o en el exterior”. Queda claro que el dinero no es mucho, y así lo señalan: “Este monto es claramente insuficiente para lo que se espera que un estudiante de posgrado realice en su formación, pero es importante al menos poder contar con el mismo”.

Otra parte del presupuesto del Pedeciba “se asigna a la adquisición de equipamiento que mantiene actualizadas nuestras instituciones de investigación”, así como a “incentivar las visitas de científicos referentes en distintas áreas”, lo que “fomenta la concreción de importantes alianzas colaborativas, herramientas claves en la manera en que se desarrolla la ciencia hoy en día”, pero también en el fomento de “la cultura científica a nivel de la sociedad, como la vocación científica en etapas tempranas de la formación” con planes “coordinados y en colaboración con ANEP-CODICEN”.

“El presupuesto de nuestro programa constituye un pequeño monto dentro del ya insuficiente 0,34% del PBI que se destina a ciencia, tecnología e innovación en nuestro país”, sostienen en la carta publica, y alertan que una reducción de ese presupuesto “implica un alto impacto en el desarrollo de las actividades anteriormente comentadas, lo que pone en riesgo la capacidad del programa para continuar formando científicos de calidad”.

Investigadores para responder

“A modo de ejemplo, en la compleja situación sanitaria que se encuentra el país respecto a la pandemia de COVID-19, Pedeciba tiene un rol clave en la respuesta al problema, demostrando una vez más el compromiso y liderazgo de sus profesionales científicos”, dicen los estudiantes. “Muchos de los investigadores que están trabajando, e incluso liderando los grupos de respuesta a la pandemia de COVID-19, fueron formados en el Pedeciba, y hoy son integrantes del mismo como investigadores”, agregan.

A continuación detallan distintos ejemplos de áreas en las que integrantes de Pedeciba están aportando con su trabajo como investigadores, desde el desarrollo de los kits de diagnóstico, “desarrollos metodológicos para la detección de anticuerpos”, “secuenciación completa de genomas del SARS-CoV-2”, “combate a la desinformación con respecto a COVID-19 en redes sociales y medios de prensa”, “análisis estadístico del número de casos y modelos epidemiológicos”, “desarrollo de materiales para la toma de muestras biológicas para testeo, así como los medios de conservación y transporte”, “asignación de investigadores al comité de asesoramiento creado por el gobierno para el manejo de la pandemia y para facilitar una segura y efectiva salida de la cuarentena sanitaria”.

Los integrantes del Pedeciba recalcan que están trabajando “en su inmensa mayoría de forma honoraria, dejando de lado el desarrollo de sus posgrados para abocarse por completo a investigaciones que están aportando al control de la pandemia”.

“Debido al Pedeciba y a otros programas de posgrados en Uruguay es que contamos con un grupo considerable de científicos de alto nivel, lo que nos permitió enfrentarnos a esta compleja situación y brindar la rápida y efectiva respuesta necesaria para la protección de nuestra sociedad”, dicen llegando al final de la carta, para preguntarse: “¿Qué sucedería si no somos capaces de seguir formando investigadores de alto nivel?”.

“Un recorte del actual presupuesto es un claro retroceso en la posibilidad de formar más y mejores investigadores, que impacta severamente en la continuidad de nuestro sistema científico y en la capacidad de seguir respondiendo a nuestra sociedad en futuras problemáticas”, ensayan como respuesta.

Por todo eso, los estudiantes del Pedeciba cierran diciendo: “Pedimos enfáticamente que quede sin efecto el recorte presupuestal del 15% al Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas: el recorte sólo genera retroceso”, y citan al primer director del Pedeciba, Roberto Caldeyro Barcia: “Sin ciencia básica no hay innovación, ni tecnología, ni industria, y sin industria un país se viene abajo”.