Los seres humanos, animales de la especie Homo sapiens, durante siglos nos creímos muy distintos al resto de los seres vivos. En 1859, con la publicación de El origen de las especies, de Charles Darwin, empezó a ser cada vez más aceptado que éramos un animal más y que estábamos emparentados con el resto de la vida de la Tierra. Aun así, por mucho tiempo se pensó que los Homo sapiens eran muy distintos a otras especies de humanos que conquistaron Europa tras salir de África, como los neandertales (Homo neanderthalensis) y los denisovanos (aún hay controversia sobre si son una especie o una subespecie), tanto que la idea de que pudieran cruzarse era impensada.

Pero con el avance de ciencia se logró algo imposible hace apenas unas décadas: recuperar y secuenciar ADN mitocondrial de restos de neandertales. Y al compararlo con el ADN de los humanos actuales, bingo: se encontró que genes neandertales aún circulan en gran parte de la población europea. Eso no sólo quiere decir que sapiens y neandertales tuvieron sexo entre sí, sino también que tuvieron descendencia viable.

Luego, nuevos aportes de investigadores hicieron patente que el sexo entre especies del género Homo, al menos en Europa, era bastante frecuente: también se encontraron genes de neandertales en denisovanos así como genes de denisovanos en humanos actuales, principalmente en Asia y Oceanía. Europa era una fiesta. Y el portero era mucho más abierto que algunos patovicas de boliches montevideanos.

Una nueva investigación, publicada recientemente, analiza genes de neandertales, denisovanos y europeos actuales, y, mediante la selección de modelos que mejor explican el flujo genético, aporta información sobre las migraciones humanas desde África, el poblamiento de Europa, los cruzamientos entre los distintas especies del género Homo.

Armando un puzle

“Este proyecto comenzó con un rompecabezas” dicen los autores del artículo Los ancestros de Neandertales-Denisovanos se entrecruzaron con un antepasado homínino distante, publicado por la revista Science Advances a fines de febrero. El equipo de investigadores, liderado por Alan Rogers, de la Universidad de Utah, Estados Unidos, hace referencia al problema que generó un trabajo anterior, publicado por ellos mismos en 2017, en el que hacían un modelo del poblamiento de Europa que postulaba que “los neandertales se separaron de los denisovanos hace alrededor de 381.000 años”. ¿Cuál era el rompecabezas que creó su modelo? Que en el sitio arqueológico Sima de los Huesos, en Atapuerca, España, se han encontrado fósiles de neandertales que tienen una antigüedad cercana a los 600.000 años. Verificado que efectivamente los restos de Sima de los Huesos pertenecen a neandertales y que están correctamente datados, el modelo propuesto por Rogers y sus colegas hacía agua. ¿La solución? Seguir investigando.

En el artículo proponen un nuevo modelo, esta vez basado en datos genéticos obtenidos de “africanos y europeos modernos y de dos poblaciones arcaicas, neandertales y denisovanos”, con el objetivo de arrojar luz “sobre la primera parte del Pleistoceno medio, hace aproximadamente 600.000 años, cuando aparecen homínidos de cerebro grande en el registro fósil de Europa junto con herramientas de piedra Achelense”. Estas poblaciones humanas europeas son explicadas de distinta forma: “Algunos las ven como los ancestros comunes de los humanos modernos y los neandertales, otros como un callejón sin salida evolutivo, luego reemplazadas por inmigrantes de África, y otros como primeros representantes del linaje neandertal”.

Tras el análisis de las secuencias genéticas y los modelados matemáticos que mejor las explican, los investigadores afirman que sus estimaciones “son más consistentes” con la idea de pensar que esos humanos de hace 600.000 años ya eran neandertales, “un linaje distinto, separado no sólo del linaje moderno sino también de los denisovanos”. Al tronco común que dio origen a neandertales y denisovanos estos investigadores lo llaman “neandersovanos”, un grupo de Homo que se separó del linaje que llevaría a los humanos actuales hace unos 750.000 años y que salieron de África hacia Europa hace 700.000 años. El asunto es que cuando los neandersovanos llegaron a Europa, se encontraron, según el modelo presentado, con humanos “superarcaicos” que habrían partido de África hace unos 1,9 millones de años.

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Todos con todos

En el trabajo los autores señalan que sus nuevas estimaciones, que consideraron ocho modelos con varias combinaciones genéticas posibles resultado del cruzamiento entre los homíninos tempranos, permiten una explicación más simple que las existentes sobre las olas migratorias de grupos de homíninos del continente africano al europeo: “Una expansión del Homo temprano hace aproximadamente 1,9 millones de años, una expansión de neandersovanos hace aproximadamente 700.000 años, y una expansión de los humanos modernos hace unos 50.000 años”. Esto quiere decir que cuando los neandersovanos llegaron a Europa se encontraron con un continente que ya estaba habitado por los humanos superarcaicos.

El trabajo publicado es el primero en afirmar que en aquel entonces ambas especies de Homo tuvieron sexo e intercambiaron material genético, mostrando entonces que los cruzamientos interespecie entre Homo sapiens y Homo neanderthalensis, entre Homo sapiens y denisovanos e incluso entre neandertales y denisovanos era ya una tradición europea de más de medio millón de años.

“Nuestros resultados indican que los neandersovanos se cruzaron con superarcaicos a principios del Pleistoceno medio, poco después de expandirse a Eurasia” dicen en el artículo y agregan que “esta es la primera mezcla conocida entre las poblaciones de homínidos”. Esta reunión sexual entre dos grupos de humanos es además particular: son las dos poblaciones de humanos que se cruzan que estaban alejadas por más tiempo. “Según nuestras estimaciones, los neandersovanos y los superarcaicos habían estado separados durante aproximadamente 1,2 millones de años”.

Pero la cosa no termina allí. Los superarcaicos luego anduvieron de aventuras con los denisovanos, que se separaron de los neandertales hace unos 600.000 años. Y luego, sí, la historia que ya se conocía: neandertales y humanos modernos tuvieron sus correrías, así como neandertales con denisovanos y los denisovanos con los humanos modernos. “Los neandertales y los denisovanos que se cruzaron con los humanos modernos habían estado separados por menos de 0,7 millones de años” dicen los autores.

Sobre los superarcaicos, el modelo presentado también arroja datos interesantes. “Parece probable que los superarcaicos desciendan del asentamiento humano inicial de Eurasia” sostienen. Esto estaría en concordancia con los restos arqueológicos euroasiáticos más antiguos, los de Dmanisi, en Georgia, que datan de 1,85 millones de años. Por otro lado, agregan que “el gran tamaño efectivo de la población superarcaica indica que comprende al menos dos subpoblaciones profundamente divididas, una de las cuales se mezcla con neandersovanos y otra con denisovanos”. Según sus estimaciones, la población superarcaica tenía “un tamaño efectivo de entre 20.000 y 50.000 individuos”. Con tantos pobladores, el cruce entre los arcaicos y los neandersovanos era más que probable.

Siguiendo con los resultados de sus modelos, los investigadores sugieren que “hace aproximadamente 700.000 años los neandersovanos se expandieron desde África a Eurasia, soportaron un cuello de botella en el tamaño de la población, se cruzaron con eurasiáticos indígenas, los reemplazaron en gran medida y se separaron en subpoblaciones orientales y occidentales: denisovanos y neandertales”. La historia luego volvería a repetirse varias decenas de miles de años después, cuando los Homo sapiens decidieron salir de África: “Estos mismos eventos se desarrollaron una vez más hace alrededor de 50.000 años, cuando los humanos modernos se expandieron fuera de África hacia Eurasia, reemplazando en gran medida a los neandertales y denisovanos”.

Una aventura sin fin

El modelo planteado por Rogers y sus colegas puede ser mejorado y seguramente será puesto bajo el escrutinio de arqueólogos y antropólogos. De hecho, el nuevo modelo propuesto es la corrección de uno planteado por los mimos autores en 2017, que proponía que la separación entre neandertales y denisovanos se había dado unos 300 años después de lo que ahora señalan.

Nuevas y mejores herramientas genéticas y computacionales, más hallazgos arqueológicos que suministren material genético y dataciones concretas, ajustes de los relojes moleculares (el de los autores “supone una tasa de mutación bastante baja de 0,38 × 10−9 por sitio de nucleótidos por año”) irán aportando más datos para aclarar el panorama. Lo que es claro es que el flujo genético entre distintas especies de humanos ahora no sólo es innegable, sino que sucedió no sólo cuando los Homo sapiens salieron de África y se encontraron con neandertales y denisovanos, sino también cientos de miles de años antes, cuando los antepasados de neandertales y denisovanos llegaron a Eurasia y se encontraron con otros primates que habían abandonado la cuna de la humanidad hace casi dos millones de años y que, a pesar de todo ese tiempo, al mirarse a los ojos ambos reconocieron que no era tan mala idea intimar.

Artículo: “Neanderthal-Denisovan ancestors interbred with a distantly related hominin”.
Publicación: Science Advances (febrero de 2020).
Autores: Alan Rogers, Nathan Harris, Alan Achenbach.

Glosario y cronología

Los años de expansión desde África así como los cruzamientos son los propuestos por los investigadores en el artículo de acuerdo a su modelo de flujo genético.

Humanos superarcaicos: antepasados del género Homo que se expandieron desde África hacia Europa hace 1,9 millones años.

Neandersovanos: antepasados de neandertales y denisovanos. Se separaron del linaje que llevó a los humanos actuales hace unos 750.000 años y se expandieron desde África hacia Europa hace 700.00 años.

Neandertal: humanos de la especie Homo neanderthalensis que se separaron del tronco común de los neandersovanos hace unos 600.000 años. Se estima que entre 1,8% y 2,6% del ADN de los humanos actuales (exceptuando a los africanos y algunas otras regiones) proviene de ADN neandertal.

Denisovano: humanos que se separaron del tronco común de los neandersovanos hace unos 600.000 años. Son menos conocidos popularmente porque se dieron a conocer recién en 2010 a partir de restos encontrados en la cueva de Denísova, Siberia.

Humano moderno: refiere a la especie Homo sapiens, la única del género Homo que sigue viva en la actualidad y que desarrolló la capacidad, entre otras cosas, de leer y escribir artículos de divulgación científica. Se expandieron desde África hacia Europa hace unos 50.000 años.