Ciencia en primera persona

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La Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) paga cerca de tres millones de dólares por año para que cualquier uruguayo acceda sin costo a los últimos hallazgos científicos por medio de las revistas científicas especializadas y otros tipos de publicaciones. Antes de eso, para conocer los últimos avances científicos, como nuevos hallazgos en la cura del cáncer o de la enfermedad de Alzheimer, los investigadores uruguayos enviaban cartas –posteriormente, correos electrónicos– a investigadores o instituciones internacionales para que les mandaran sus artículos. Hace ya unos años que la mayor parte de las publicaciones científicas pasaron de publicarse en papel a publicarse solamente en forma electrónica, lo que implica una disminución de costos y tiempo. Hasta hace poco solo se podía acceder a diferentes revistas científicas digitales a partir del portal Timbó, que, tal como se mencionó, la ANII paga anualmente. Sin embargo, ahora existen sitios de intercambio de artículos como ResearchGate, una especie de “Facebook de investigadores” que facilita el acceso a los artículos de otros colegas. Además, hace pocos años surgieron sitios como Sci-hub, donde se accede sin costo a los artículos científicos desde cualquier parte del mundo. Sin embargo, esta última opción no es legal y es fuertemente combatida por las editoriales, aunque sin éxito hasta el momento.

Si hay fiesta en la calle, ¿por qué pagar para bailar?

Frente a esto, las editoriales de las principales revistas científicas impulsan el sistema de acceso libre a artículos. Este sistema implica que el acceso al contenido de todos los artículos sea libre, al tiempo que los autores retienen los derechos de autor. Como contraparte, las editoriales cobran a los investigadores por publicar el artículo en sus revistas. El camino implica que todos puedan acceder a las revistas científicas, pero se transfiere al investigador el problema de conseguir recursos no sólo para investigar, sino también para pagar la publicación.

¿Pero de donde saldría la plata? Según Copp (2015),3 Max Plank Digital Library llevó a cabo un estudio en algunos países desarrollados como Alemania, Francia y Reino Unido, demostrando que gastan más en suscripciones a revistas científicas que si pagaran el acceso libre de todos los artículos publicados por sus investigadores. La conclusión fue muy clara: el ahorro sería de entre 30% y 40%, calculando incluso costos de publicación bastante altos. Por tanto, la respuesta al problema generado por la falta de fondos con que cuentan los investigadores frente a este cambio de sistema es simple: las instituciones deberían redirigir los fondos usados para pagar suscripciones a revistas científicas al pago de las publicaciones.

¿Y por casa cómo andamos?

Si hacemos una búsqueda utilizando el país de la filiación de los autores en la base de publicaciones científicas Scopus, 2018 fue el año en que los autores uruguayos publicaron la mayor cantidad de artículos (1.751). Si los fondos que hoy paga la ANII para acceder a las revistas científicas por el portal Timbó fuera redirigido a financiar el acceso libre a revistas científicas, se dispondría de 1.713 dólares para publicar cada artículo publicado por investigadores uruguayos. Si bien este costo es suficiente para publicar los hallazgos nacionales en las revistas más costosas, sobrepasa ampliamente lo que cobran muchas revistas de calidad. Además, muchas revistas internacionales tienen políticas para aceptar pagos menores cuando los autores son de países con menores recursos para la investigación, como es el caso del nuestro.

La disponibilidad de recursos sería aun mayor si se incluyeran los fondos que hoy se gastan en hemerotecas de diferentes instituciones. También es importante considerar que, de acuerdo con los datos de la misma base (Scopus), un porcentaje muy importante de los artículos fue publicado en colaboración con investigadores de al menos otro país, lo que implicaría que los gastos de publicación fueran compartidos. Por supuesto, sería importante evaluar qué publicaciones se financian, la seriedad del proceso científico de estas, y evitar que esto se convierta solamente en una forma de financiar revistas y editoriales poco serias como las predatorias. En síntesis, los fondos estatales ya están, sólo que se utilizan para pagar costos de suscripción que van a desaparecer. Si esto sucede, el costo del portal Timbó dejará de ser necesario.

¿En que invertir esta plata entonces?

No plantear el problema de financiar las publicaciones implica que, a corto plazo, muchos trabajos científicos nacionales no se van a poder publicar. Esto afecta a los científicos, a la disponibilidad de conocimiento, pero también a las instituciones de investigación nacionales, ya que las publicaciones científicas son uno de los indicadores para evaluar internacionalmente a las universidades y otros organismos. Por lo tanto, es momento de dirigir la discusión política para considerar el uso de los fondos gastados en el portal Timbó y otras suscripciones para financiar las publicaciones uruguayas.

En este sentido, es imprescindible que los investigadores no sigan quedando rehenes de situaciones generadas por el uso de los recursos para otros fines, o por políticas editoriales. Por ello, urge rediscutir el uso de estos recursos si se quiere mantener en funcionamiento el sistema científico nacional, si se valoran los procesos que implican generar ciencia de calidad, y si se aspira a continuar formando a los recursos humanos que puedan dar respuesta a las necesidades de ciencia e innovación en el país. En síntesis, no hacerlo implicaría un menor número de publicaciones y, en consecuencia, un menor aporte de la comunidad científica a los problemas del país y de la ciencia mundial.

_Rodolfo Ungerfeld es biólogo y actualmente es docente e investigador grado 5 del Departamento de Fisiología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República.